Vendimiando con Rafael Cambra

“Vendimiar es el trabajo más primitivo y humano. Antes incluso de que el hombre aprendiera a cultivar ya era recolector, y frugívoro antes que carnívoro”.

 Extraído del libro “Todo esto te daré” de Dolores Redondo. 

El pasado 5 de octubre hicimos una escapada al corazón de la Denominación de Origen Valencia, Fontanars dels Alforins, donde habíamos quedado con Rafael Cambra para que nos contara sus proyectos en marcha y los sueños que están por venir.

Después de visitar la nave y explicarnos su trabajo de bodega (estaban prensando el forcallà de este año) nos marchamos al campo, a la parcela de la variedad arco de la cual hace el vino Casa Labor y allí nos encontramos a la simpática cuadrilla de vendimiadores trabajando.

Cuenta con 25 hectáreas de viñedo entre propiedad y arrendamiento, de las cuales elabora unos 100 mil kilos de uva. Viñedo rodeado de otros cultivos como son el cereal, el olivo y el almendro.

Apuestan por una viticultura lo menos intervencionista posible, así como por las variedades autóctonas de la zona como son la monastrell, arco, forcallá, además de las foráneas como la cabernet sauvignon y cabernet franc, que se han adaptado muy bien a esa zona.

Los vinos de esta zona reflejan esa calidez y ese sol que tiene el mediterráneo a través de esa fruta roja de color intenso, pero también esa frescura que da la altitud de la sierra de la umbría.

A Rafa le gusta decir que son una bodega de garaje, con los medios bastante limitados, pero dónde lo más importante es la calidad de la uva. Pero tiene en proyecto la construcción de una modesta bodega entre los viñedos de la cabernet franc y cabernet sauvignon. Quizás algún día hablemos del “vino de pago” de Rafael Cambra pero de momento, y con los medios que tiene, está haciendo las cosas más que bien en la terra dels Alforins.

 

 

 

El crepe suzette, nuestro showcooking de siempre

En esta ocasión queremos explicaros cómo elaboramos uno de nuestros postres estrella y que más gusta a nuestros clientes, el crepe suzette. Rematar una buena comida o cena con un toque dulce es muy placentero y para nosotros muy importante para que vuestra experiencia sea completa.

Aunque es cierto que hay diferentes teorías sobre su origen, si atendemos a lo que nos cuenta la wikipedia la historia más difundida explica que el Príncipe de Gales pasaba habitualmente el invierno en la Costa Azul francesa, en Montecarlo. Un día, en compañía de un grupo de personas fueron a comer.

Mientras el maitre preparaba los crepes para el postre, se derramó e incendió por descuido el licor de mandarina que había cerca. El asustado maitre probó el resultado y tenía buen sabor, por lo que animosamente, los sirvió doblados dos veces y los presentó como nueva creación. El mismísimo Príncipe de Gales quedó entusiasmado y aunque el maitre los bautizó como “Crêpe Princesse”, el príncipe decidió otro nombre en honor de la niña de uno de los acompañantes, cuyo nombre supuestamente era Suzette. Otra teoría data la efeméride en 1896, unos cuantos años antes, y los historiadores están divididos en cuanto a su origen.

En todo caso hay diferentes maneras de elaborarlo y es un plato que nos encanta porque se prepara delante del cliente. Se flambea y eso genera una situación expectante entre nuestro equipo y los comensales. Es el postre clásico que llevamos preparando desde que abrimos hace treinta y dos años y ofrecemos la opción de combinarlo con un poco de helado de vainilla.

Ingredientes y elaboración

Para hacer las pastas de los crepes utilizamos harina, azúcar, huevo, leche y rayadura de limón. Los separamos y pasamos al momento que más gusta a nuestros clientes. Calentamos el azúcar a fuego medio hasta que se funda en la sartén y añadimos un poco de mantequilla.

Lo mezclamos bien. Es en este momento cuando añadimos el zumo de naranja. Lo dejamos un momento hasta añadir un chorrito de licor Grand Marnier y dejamos que se reduzca ligeramente.

Seguimos a fuego medio cuando añadimos los crepes, doblados, a toda la mezcla. Es importante darles la vuelta antes de añadir el licor triple y flambear, moviendo la sartén.

Lo servimos con la opción de acompañar con helado de vainilla.Y ya está listo para comer.

Valencia, tierra de arroces

Este año hemos querido seguir muy de cerca la evolución del cultivo del producto valenciano por excelencia: el arroz. A veces por cercanía no prestamos atención a este fenómeno de gran belleza que es el cultivo de este cereal tan nuestro.

Para ello hemos visitado los campos en Sollana en varias ocasiones para seguir el proceso que una vez concluido nos proveerá durante todo el año. También hemos aprendido a diferenciar las distintas variedades que cultivan: bomba, sénia, albufera, carnaroli….

Valencia ha sido la cuna del cultivo arrocero en España y su introducción se atribuye a los árabes en el siglo VI. Este espíritu de reservar el cultivo del arroz únicamente a las zonas pantanosas, donde otros cultivos no son posibles, ha perdurado hasta nuestros días.

El Parque Natural de La Albufera, de gran valor ecológico y medioambiental por ser lugar de paso para muchas aves migratorias, tiene una extensión de 21 mil hectáreas, de las cuales en 14 mil de ellas se cultiva este cereal produciendo 120 millones de kilos de arroz, lo que supone el 10% de toda España.

Llegados a inicios del mes de septiembre, la espiga ya ha crecido y es el momento de la recolección. Antiguamente se iba segando a mano con una hoz; hoy en día son las máquinas las que hacen este trabajo tan costoso en mucho menos tiempo. Ya en el “sequer” se procedía al trillado, que consistía en separar el grano de arroz de la espiga.

Por último llega el momento de secar y almacenarlo. Para ello nuestro proveedor lo traslada a sus naves de Segorbe, donde el clima es mucho más apropiado: mucho mas seco que en Valencia. Es muy importante el secado del arroz. Si no se realiza correctamente puede derivar en un proceso de fermentación que lo compactaría estropeándolo.

Llega el momento de molerlo, el último proceso para que el arroz llegue a vuestra mesa. Consiste en separar la cáscara del grano. Una vez retirada esta, queda un grano de un cierto color pardo. Este es el denominado hoy en día arroz integral. A este grano todavía se le ha de quitar una primera capa, rica en vitaminas pero también en almidón. Una vez pulido ya obtenemos ese grano de arroz de color blanco.

Ya solo falta fuego lento y mucho cariño para disfrutar de un buen arroz en El Gastrónomo.

Monpla, pan artesano en la mesa

 Un buen pan puede ayudar a realzar una buena comida y convertirla en inolvidable. Nosotros bien lo sabemos. Por ello confiamos en Salvador Pla para ofreceros uno de los mejores panes artesanos de Valencia, sin aditivos ni conservantes, que llega a vuestra mesa recién horneado. Os contamos cómo llevamos a cabo todo este proceso.

Pastelería Monpla esta situada en la Calle Pizarro de Valencia desde que abriera sus puertas en 1960, pero ha sabido adaptarse a los tiempos y evolucionar junto a la gastronomía para hacer llegar a los comensales el mejor pan recién hecho. Salvador Pla, segunda generación de panadero artesano y propietario de esta pequeña pero mágica panadería-pastelería de Valencia nos cuenta sus preferidos: pan de malta tostada, brioche, de calabaza y pipas de calabaza, de cristal, de avellana y miel, de aceitunas negras y albahaca

En un espacio reducido como es su obrador convierte las harinas de primera en maravillosos panes de gran calidad.

Uno de los secretos de su éxito: una mas que mimada y siempre bien “entrenada” masa madre, para elaborar los panes mas complicados y de largas fermentaciones de hasta 17 horas, y que aporta gran complejidad de aromas al pan que elabora con ella.

El pan recién horneado en su horno “a la piedra” (pero sólo hasta un 75% de cocción) se ultracongela y pasa en pocos minutos de una temperatura superior de doscientos grados centígrados a menos cuarenta, para que se conserve en óptimas condiciones. Posteriormente nosotros hornearemos en el restaurante ese 25% restante para que llegue a la mesa recién hecho.

Y así conseguimos que disfrutéis del pan que mas nos gusta, artesano y natural, como lo hacían nuestros antepasados.

Sexto Elemento: volviendo a los orígenes

Teníamos muchas ganar de conocer de cerca el proyecto de la bodega Sexto Elemento, una empresa familiar y pequeña situada en Venta del Moro, un pueblecito que se encuentra en el mismo corazón de la Denominación de Origen Utiel Requena. En su día decidieron no entrar en la D.O. y crear sus vinos fieles a su filosofía: volver a los orígenes de la elaboración antigua. Todo ello intentando extraer la máxima expresión a sus viñedos viejos de la variedad bobal, y no utilizar añadidos químicos, ni en la tierra, ni posteriormente durante la elaboración en la bodega, por lo que sus vinos son “naturales”. Ni siquiera utilizan los famosos sulfitos que se encuentran en el 99,9% de los vinos que consumimos. ¿Cómo lo consiguen? Con un trabajo duro, primero en el campo y después en la bodega.

Sus viñedos cuentan con una media de 70 años de edad, se cultivan de manera tradicional, sin productos estimulantes para la cepa, buscando el equilibrio entre la tierra y la planta, con la naturaleza y la mano del agricultor como ingredientes. Las parcelas se encuentran alrededor del pueblo, aunque Rafa nos confesó que su preferida se encuentra en las colinas que se ven al fondo. Asegura que los 150 metros de diferencia se notan.

Aún así es una zona de mucha altitud y con gran intervalo de temperaturas entre el día y la noche, lo que facilita la lucha frente a plagas, aunque por otro lado el cambio climático no está ayudando, ya que provoca que la uva consiga una madurez alcohólica (ya se han alcanzado los grados que se desean obtener) sin que se haya llegado a la maduración fenólica (el tanino de la uva aún no ha madurado del todo). De hecho, Rafa nos cuenta que la tendencia es que los vinos tengan cada vez mayor cantidad de grado alcohólico, y uno de los retos del futuro será ese: obtener vinos bien madurados sin un excesivo grado de alcohol. Obtienen dos kilos de uva escasos por cepa, y la vendimia y selección de la uva es completamente manual.

La parte del trabajo en bodega es la menos importante pero la más decisiva. Y hablamos de menos importante porque no se puede mejorar lo que la madre naturaleza ha creado. Es por ello que no añaden nada que modifique su sabor. Fermentan sin añadidos químicos y con las levaduras autóctonas, que es la manera antigua y tradicional en la elaboración del vino.

Sexto Elemento intenta conservar ese tesoro que le regala cada fruto sin que se pierdan cualidades. Su forma de trabajo es totalmente artesanal, trabajan bajo la premisa de mínima intervención y no hacen ningún proceso que pueda dañar al vino (filtrado, calentamiento, centrifugados, clarificaciones, etc.). No intervienen prácticamente nada, de esta manera se conserva la auténtica expresión del fruto, sus aromas son originales y su sabor auténtico. La crianza se realiza en barricas de roble francés y americano.

Pero elaborar el vino de esta manera implica un duro trabajo diario, muy pendientes de todo lo que ocurre en la bodega, como fermentaciones y procesos larguísimos, que se hacen de manera natural.

Acabamos la visita disfrutando de los vinos de Rafa en la misma viña, con unas vistas espectaculares de todo el terreno. Ya estamos un poquito más enamorados de esa tierra con un microclima tan especial como es Utiel Requena. Una bonita experiencia.

Glamour y alta cocina en nuestro 32º Aniversario

Sabíamos que la ocasión iba a merecer la pena. Con este son ya 32 los cumpleaños que celebramos y desde el primer momento quisimos que fuera una noche muy especial. Invitamos a esta cena temática a nuestros amigos de Bodegas HispanoSuizas y sabíamos que esto era una gran garantía. Contamos con la presencia de uno de sus fundadores, el enólogo Pablo Ossorio y su delegada de ventas, Leticia Peiró.

La noche empezó con el crítico gastronómico Pedro G. Mocholí presentando la velada, haciendo un repaso histórico por la evolución de El Gastrónomo sin olvidar citar nuestros platos estrella, como el steak tartare, que sigue siendo nuestra seña de identidad.

José Javier Martínez, gerente del restaurante, destacó lo complejo de “estar treinta y dos años en la brecha, por lo que cada año que cumple El Gastrónomo es un motivo de celebración, y esta vez no iba a ser menos”. Él mismo dio paso a Pablo Ossorio, que nos explicó por qué se han convertido en una gran referencia de los grandes vinos, y nos deleitó con una exposición del proceso que siguen para que todos sus caldos sean de primera calidad, destacando el esmero en posicionar su cava como una gran referencia. “No queríamos tener un cava valenciano, queríamos ponernos a la altura de los mejores y lo hemos conseguido”. Destacó en su charla el gran magnetismo de Pablo con las palabras. Porque a veces no se trata de lo que se cuenta sino de cómo se cuenta. Una clase magistral.

Llegaba el momento de la cena. Nuestro primer vino, un espumoso blanco Tantum Ergo Brut Nature de 2012, lo maridamos con dos platos muy diferentes entre sí, poniendo a prueba la versatilidad de los cavas de Bodegas HispanoSuizas. Los platos elegidos fueron una ensalada fresca de vieiras y vinagreta fruta de la pasión y, por otro lado, tataki de atún.

Decidimos maridar nuestro plato estrella, el steak tartare, con uno de los caldos más exitosos de la bodega, un Impromptu Rosé 2015. Pablo explicó el por qué de su sabor y su color, haciendo una demostración durante la cata. Teníamos ganas de descubrir qué sugería en el paladar la mezcla de la carne cruda y especiada con un rosado y el resultado fue excelente. Este mismo vino lo degustamos con un bacalao a la vizcaína, un clásico con mucho sabor. Desde nuestro punto de vista, fue toda una experiencia.

Seguimos con un tinto, el bobal, petit verdot, cabernet franc, merlot y syrah Bassus Finca Castilla Herrera 2013. En esta ocasión Pablo destacó que, a diferencia de otros vinos, su sabor se mantiene en el paladar de una forma extensa y pausada. Fue un acierto su maridaje con con unos escalopines a los dos quesos. Encajó a la perfección por la untuosidad de la salsa con los quesos. Requería de un vino potente para ello y a la vista del resultado, la decisión fue acertada.

 

La sorpresa de la noche llegó con el postre y el vino dulce. A todos los clientes (y a buena parte de nuestro equipo) llamó la atención el color del vino, muy similar al rosado presentado anteriormente. Su frescura y dulzura encajó a la perfección con nuestra tarta de trufa y frambuesas. Era un Bassus dulce 2014.

En definitiva, una noche donde no solo disfrutamos de una gran cena sino que además aprendimos muchas cosas sobre los métodos de elaboración y de posicionamiento en el mercado de una de las bodegas que se establece como una referencia indiscutible a nivel de calidad. Queremos agradecer a Pablo y a Leticia su trabajo y que compartieran una cena tan especial para nosotros. También a Pedro García Mocholí por sus palabras introduciendo la velada. En definitiva, qué mejor manera de celebrar un aniversario que con los mejores vinos y los mejores platos. Guardaremos en nuestra memoria con mucho cariño esta velada tan especial. Gracias a todos.

Nuestra joya de la corona: el steak tartare

El steak tartare, hoy elaborado en todo el mundo , es un plato que en los últimos años se ha puesto de moda, pero que en nuestra casa ha estado presente desde que abriéramos las puertas en Mayo de 1985, junto con arroces, carnes y pescados, aunque les ha ido ganado terreno hasta convertirse en nuestro sello gastronómico por excelencia.

Fotografía: Jesús Terrés.

Un solo plato, infinitos estilos y matices, el nuestro: elaborarlo delante del comensal en vivo y en directo, intentando encontrar el equilibrio entre todos los ingredientes que lo componen, picando la carne a cuchillo y dándoselo a probar al cliente para que sea él quién de su toque de picante y especias.

Plato cuyo origen se remonta a los jinetes tártaros que colocaban la carne bajo de la silla de montar para conservarla y macerarla, afortunadamente poco nos queda de aquella receta más que el nombre.

Ingredientes y elaboración:

Empezamos haciendo una emulsión con la yema de huevo, mostaza, pimienta negra y aceite de oliva. A continuación añadimos pepinillos en vinagre muy triturados y alcaparras, cebolla y anchoas que picamos en el mortero. Mezclamos todo bien y añadimos unas gotitas de limón, un poco de vinagre de Módena y un chorrito de salsa Worcestershire (también llamada salsa perrins).

Llega el momento de mezclar la carne con la salsa. La carne es solomillo y entrecot de ternera de los montes de Toledo recién picada a cuchillo. Con paciencia trabajamos bien la mezcla y se lo damos a probar al cliente para que él decida el punto de picante. Emplatamos y le damos un último toque de perejil picadito por encima. Lo acompañamos de patatitas fritas tipo paja y pan recién tostadito.

Artículos escritos recientemente sobre nuestro steak tartare:

http://valenciaplaza.com/su-majestad-el-steak-tartar (Guía Hedonista- Valencia Plaza. Por Jesús Terrés)

http://www.gastronosfera.com/es/tendencias/el-mejor-steak-tartar-de-valencia-se-cocina-en-el-gastronomo (Blog de Ocio del Grupo Damm)

 

Visitamos Cervezas Fernández Pons, todo un referente en elaboración artesanal

Es lunes 6 de marzo cuando quedamos con Diego Fernández Pons a las 9:30 de la mañana en sus nuevas instalaciones de Godella. Ya hacía tiempo que las ganas nos podían para hacer esta visita a la fábrica de las cervezas del mismo nombre, Cervezas Fernández Pons. Cuando llegamos lo primero que vemos es cómo embotellan el vermut Ciento volando, elaborado a base de vino blanco, azúcar, alcohol y botánicos. Probamos el vino base con el que lo elaboran, que pasando por un filtro y mezclándolo con el resto de ingredientes pasa directamente a botella.

A continuación entramos de lleno en la elaboración de la cerveza. Diego nos cuenta las diferentes clases de cerveza que hacen, y sus diferentes procesos de elaboración.

Los ingredientes para elaborar una cerveza artesanal son los siguientes:

– Malta de cebada, normalmente de tres tipos de esta malta belga, mezclada con cebada fresca de Casas del Rey, aunque en el caso de su cerveza Bola Ocho, seleccionan hasta ocho tipos de malta de cebada, lo que la hace una cerveza mas tostada.

-Agua de Casas del Rey, que nace en el Parque Natural de las Hoces del Cabriel.

-Flor fresca de lúpulo de dos variedades, que se agrega en la cocción en dos momentos diferentes para aumentar la complejidad.

-Levadura fresca, en la segunda fermentación hasta tres millones de levaduras por mililitro. Fue una gozada poder subir al laboratorio para ver con nuestros propios ojos cómo hacen el recuento de levaduras al microscopio.

-No añaden ningún otro ingrediente, ni aditivos ni conservantes.

Una vez explicados los ingredientes, atendemos atentamente al proceso de la elaboración.

La primera fermentación se hace a baja temperatura y en depósito de acero inoxidable. Bajando hasta los 5 grados centígrados se consigue parar la fermentación, y conservando la cerveza durante 4 días a esa temperatura se consigue la sedimentación de sólidos. De este modo no es necesario filtrar la cerveza al embotellar.

La segunda fermentación se produce al quinto día de elaboración. Embotellan sin filtrar una cerveza fría y limpia, con algo de azúcar residual y levaduras dormidas. Dentro de la botella, una vez elevada la temperatura a 20ºC, la levadura termina la fermentación quedando el CO2 atrapado en tu cerveza. Al concluir la fermentación, las levaduras se depositan en el fondo de la botella.

Llegamos al punto clave de la maduración tras esta segunda fermentación. Es en este preciso momento cuando la cerveza se ensambla a temperatura constante en su bodega.

Diego no deja de sorprendernos cuando vemos que también posee un alambique de cobre. Ya que hacen una buena cerveza, ¿por qué no hacer un buen whisky? Así que desde hace un tiempo han empezado también a destilar su propio alcohol de la cerveza, pasándolo a continuación a barrica, donde se mantendrá unos cuantos años antes de que algún día salga al mercado.

Finalmente llega la hora del almuerzo y con él, el momento de catar las diferentes cervezas que elaboran: Altura de Vuelo Bio, Pons, Bola Ocho, y tres cervezas nuevas en las que han añadido diferentes sabores: horchata, naranja y moka. Esta última consigue ese aroma poniendo la cerveza en contacto con chips de madera de roble durante unos quince minutos, que le aporta esos aromas de café o chocolate.

Siempre es un placer pasar un rato escuchando a Diego hablar sobre la elaboración de la cerveza, vino, viticultura y tantas ramificaciones, y ahora que la fábrica se encuentra a apenas 15 minutos de Valencia, no quisimos dejar pasar la oportunidad. Gracias a ello, ahora os los estamos contando.

Trufa, fantásticos vinos y mucha música en nuestra cena temática con Dominio de la Vega

La trufa fue la protagonista, junto a la prestigiosa y premiada bodega Dominio de la Vega, de nuestra última cena maridaje, donde no faltó la amenización musical a cargo de Mara Ferrandis y Tavi Asenjo. A medida que los clientes llegaban al evento ya sonaban los primeros acordes de temas de Elvis Presley o Amy Winehouse, entre muchos otros.

Para José Javier Martínez, gerente del restaurante, estas cenas temáticas “son muy especiales y exclusivas. Pretendemos dar a nuestros clientes una opción diferente, una noche en la que todo está preparado con mucho cariño y dedicación y donde tratamos de que la experiencia sea enriquecedora en lo gastronómico y resulte amena y divertida. Cada vez son más los clientes que quieren asistir, pero nos gusta cuidar el espacio y las plazas son limitadas en cada ocasión para poder ofrecer una atención directa y personalizada”.

Daniel Expósito, enólogo y propietario de la bodega invitada, Dominio de la Vega, fue el encargado de abrir la noche con una interesante explicación de los vinos que iban a degustarse. Desgranó el Brut Reserva Especial 2013, Macabeo y Chardonnay, que acompañamos de vieiras a la plancha con habitas tiernas y jamón ibérico de bellota, para a continuación servir un revuelto de setas de temporada con virutas de foie (huevos trufados con trufa negra).

Para nuestro plato más celebrado, el steak tartare, la bodega nos ofreció su Brut Reserva Especial Rosé 2013, Pinot Noir. Llegaba el momento del vino blanco Recuérdame 2016, Sauvignon Blanc 100%, que tiene como característica especial sus tres meses de crianza en barrica. Para acompañarlo, servimos una merluza a la plancha con una ligera crema de ajo y láminas de trufa negra, que nuestros cocineros, como siempre en una gran labor de equipo, se preocuparon de emplatar cuidando hasta el último detalle.


Con el vino 100% bobal, de cepas centenarias, el Finca la Beata 2013 acompañó un solomillo de ciervo en su jugo con ralladura de trufa negra, último plato de la velada.

Fue en ese momento, y antes de la tarta Sacher con mermelada de frambuesa, cuando Mara y Tavi subieron de nuevo al escenario para regar de música una noche muy especial, donde tuvimos la suerte y el placer con contar con Selección XXI y una bodega como Dominio de la Vega, y que su enólogo, Daniel Expósito, nos contara con sus propias palabras aquello que íbamos a degustar. Una bodega que ya cosecha éxito y prestigio internacional en sus vinos espumosos y sus tintos, a pasos de gigante, llevan el mismo camino. No podemos estarles más agradecidos.

Cazuela de pescado, bienvenido invierno

Llega el invierno y con él los platos más contundentes de nuestra cocina como son nuestra cazuela de pescado: el guiso de bogavante y rape o el suquet de lubina y gambas. Son platos inspirados en la Albufera, guisos con raíces valencianas en los que el all i pebre se reinterpreta llevando a la mesa tradición y vanguardia.

“Los guisos de pescado son platos en los que la materia prima adquiere mucha importancia. El bogavante, el rape, la lubina o las gambas, son pescados y crustáceos muy sabrosos, que necesitan poca cocción pero una buena base en la que trabarse”, explica Jose Antonio Balastegui, cocinero de El Gastrónomo desde hace más de 30 años, quien nos da la receta para que disfrutemos de estas cazuelitas en un día frío de invierno, en nuestra casa.

Ingredientes para una cazuela individual:

1 cucharada de aceite de oliva
1/2 ajo picado
1 cucharada rasa de harina
1/2 cucharada de almendra
1 cucharadita de pimentón
Sal al gusto
1 cazo de caldo de pescado
Pescado (bogavante y rape / lubina y gambas)

Receta:

Enharinamos las piezas de pescado, las marcamos y las reservamos en la cazuela. En una sartén, echamos el aceite y sofreimos medio ajo picado; añadimos la harina, la almendra, el pimentón y la sal. Removemos y añadimos el cazo de caldo. Cuando hierva, volcamos el contenido de la sartén en la cazuela y horneamos a 200º el guiso durante 5-8 minutos.

Recomendamos servir la cazuela con pan crujiente, recién salido del horno, para mojar con facilidad 😉