Lanzarote: viticultura extrema.

Hace poquito hemos aprovechado nuestro parón invernal para conocer más de cerca una de las viticulturas más sorprendentes y fascinantes que existen, por la increíble capacidad de adaptación tanto del hombre como de la propia viña a un paisaje de lo más inhóspito, y es que viendo el aspecto lunar del terreno nadie diría que es posible la vida, y la viticultura no sólo lo consigue sino que lo hace dando vinos de gran calidad.

A pesar de librar una gran batalla con la lava en busca de la tierra fértil, y de la escasez de lluvias (la pluviometría media anual es de 150 mm), la viticultura ha sido posible y el milagro se debe en gran medida a la llegada de los vientos alisios que condensan la humedad del océano sobre la porosa ceniza volcánica, que actúa a modo de esponja que retiene el rocío y se lo transmite a las parras durante el día.

En la viña han confeccionado hoyos de hasta dos metros de profundidad en forma de embudo en la capa de ceniza volcánica hasta llegar cerca de la tierra vegetal y en el fondo plantan de 1 a 3 vides por hoyo, construyendo para la defensa de las cepas del viento constante, muros de piedra en forma semicircular de 60 cm. de altura.

La viña, predominantemente Malvasía, está perfectamente adaptada al medio y da una uva pequeña, de escaso rendimiento, pero de gran calidad por su equilibrio, sabor y perfume.

Otras variedades que se elaboran en Lanzarote son: Listán Blanco, Moscatel, Diego, Burra Blanca, Breval, Pedro Ximénez, Listán Negra y Negramoll.

Cena maridaje con Marqués de Vargas y monólogo

El pasado jueves 29 de Noviembre disfrutamos una vez más de una cena maridaje con el grupo vinícola Marqués de Vargas, guiada por su embajador Omar Bravo y en la que en la sobremesa se pudo disfrutar del monologuista Rubén García mientras se degustó una copa de Hendricks o Barceló Imperial.

La cena empezó con el blanco que el grupo hace en Rías Baixas, Pazo San Mauro (2017), albariño 100% que encajó perfectamente con los dos primeros platos, muy diferentes por cierto entre si, el ceviche de corvina y las vieiras plancha con habitas tiernas y jamón ibérico de bellota.

Luego llegó el turno del vino insignia del grupo vinícola: Marqués de Vargas Reserva (2012) que se maridó con el steak tartare y con el suquet de lubina y gambas estilo albufera.

Y acabamos con Conde San Cristóbal (2014) el Ribera del Duero, un vino más potente que pedía platos con más contundencia, por lo que se sirvió la carrillera de ternera en su jugo y posteriormente el postre, una tarta sacher con mermelada de frambuesa.

Fue una noche más para el recuerdo, donde decir que disfrutamos es poco, y es que tuvo de todo: momentos de ovación a los cocineros porque la cena fue memorable, de reír a carcajadas con Rubén García que cada día es mas grande, de saborear los grandes vinos del Grupo varma, y de agradecer a todos que una noche así fuera posible.
¡¡Gracias!!

La magia de taparse los ojos

Cada día comemos más con los ojos, nos pasamos el día devorándolo todo visualmente, desde la comida hasta la publicidad o las redes sociales. Pero, qué pasaría si nos tapamos los ojos y nos guiamos por el resto de nuestros “casi olvidados” sentidos.

Hacía mucho tiempo que teníamos las ganas de ofreceros una experiencia diferente y única como es la cena de los sentidos. Así que nos pusimos a trabajar con Javier Serrano y su equipo de casitodoslossentidos para conseguir realizar un menú y adaptarlo a esa noche tan especial.

Ha sido otro sueño hecho realidad más, puesto que los asistentes disfrutaron muchísimo y fue un éxito total, pero nosotros también disfrutamos como pocas veces hemos disfrutado de nuestro trabajo, y eso es muy bonito.

No se puede contar mucho más de lo que pasó esa noche, primero porque hay emociones y sentimientos que no se pueden explicar y además porque esperamos que sea la primera de muchas cenas de los sentidos que hagamos.

Sólo os podemos contar que es una noche mágica y una experiencia que todo el mundo debería vivir con su pareja al menos una vez en la vida.